Lo que se pretende realizar aquí no es más que una aproximación a una situación de momento bastante teórica por la lesión del canario y las consiguientes dudas en cuanto a forma que puedan surgir, a un más que probable triángulo ofensivo para la segunda vuelta de la temporada valencianista. Sólo se pudo apreciar algo similar en los partidos de pretemporada y el primer partido de Liga, así como en Si empezamos por Villa, empezamos por la parte más conocida del ataque valencianista. Villa es un jugador que vive de cara, juega hacia adelante y huye de la horizontalidad. Por mucho que sepa jugar mínimamente bien de espaldas, por mucho que te sepa sacar un balón horizontal en corto cuando es imprescindible, verlo es entender que su juego se define por el deseo de llegar rápida e incisivamente a portería. Por mucho que se sobreentienda que un delantero debe ser así, esto no es ni mucho menos cierto: muchos delanteros tienen una gran visión de juego de cara a su propia portería. Se sienten cómodos viviendo de espaldas al ataque y fijando defensas: ni mucho menos tienen la obsesión de Villa ni su estilo de percibir el juego. Así pues, sería útil para entender como es Villa contemplar dos modelos de juego del delantero, el funciona visionando más los espacios frontales y el que lo hace trabajando los apoyos laterales y la lógica del pivote. Estas dos naturalezas de juego, como es lógico, marcan dos pautas totalmente diferentes si el delantero cae rotundamente en una de ellas. Villa, como delantero de juego marcadamente frontal, ha desarrollado un juego ya por todos conocido que por ser él mismo muy completo nos parece sin fisuras, pero que sacrifica en gran medida muchísimas opciones y posibles sistematizaciones. Esto es vital a la hora de entender tanto las virtudes evidentes del juego en ataque del Valencia como sus potenciales defectos. Cuando el Valencia crea una ocasión de peligro cada cinco minutos, debemos pensar en primer lugar en esta característica del juego de Villa, pero también cuando con un 40% de posesión y frente al Barça no se consigue crear nada. En ambos casos Villa y su juego marcan unas dinámicas que explican por qué ocurre eso.
Como decía, Villa es un jugador que juega de cara, con características de siete evidentes pero una calidad tan grande que le permite jugar sólo como único punta en la mayoría de esquemas. Su enorme calidad y sus impresionantes registros no deben enmascarar eso, porque es así como se cae en el error de pensar que Villa es básicamente un Killer autosuficiente. Villa se convierte en un jugador autosuficiente cuando el equipo rival comete dos errores clave: dejar espacios y mantener la defensa demasiado escalonada. Más allá de eso, Villa readapta su rol y se convierte en un jugador más combinativo, siempre cayendo en la banda o rompiendo las líneas del rival en espacios reducidos como el segundo punta que es en realidad. Esta gran capacidad de adaptación y esta gran calidad tienen su lado (relativamente) negativo. No hablo de lado negativo más que para remarcar lo que nunca se remarca de Villa: es tan bueno que puede vivir como referencia única en muchos momentos y tan adaptable como para saber jugar en situaciones de contraataque y de posesión, pero eso repercute que sencillamente no se pueden plantear fácilmente otros perfiles cerca de su posición. Lo que quiero decir con esto es que un delantero centro que sea sólo bueno colocado junto a Villa parece redundante, casi inútil, lo que convierte a Villa automáticamente en el fijador de defensas y la referencia última en ataque, algo no exento de implicaciones.
No encontramos así con un falso delantero centro que no fija apenas las defensas, que juega casi por sistema de cara, que no es especialmente corpulento ni ducho en el juego aéreo, ni capaz del despliegue físico de un jugador como Eto’o. Esto, en general, tiene enormes ventajas. Es muy difícil defender a alguien que no tiene posición fija, que busca siempre el límite del fuera de juego, que combina a velocidad de vértigo o te regatea en carrera para chutar o asistir. Si no se prepara a todo el equipo para funcionar bien en fase defensiva, la idiosincrasia de Villa siempre es positiva, ya que crea una enorme incertidumbre atrás. El problema surge básicamente cuando el rival fuerza al Valencia a tener un 9 puro, cosa que es posible en varias situaciones típicas de partido.
La primera es la más obvia y entraría en la idea de la necesidad del clásico nueve. Dos líneas muy juntas del equipo rival, buena lectura táctica y apenas espacios. Si la velocidad de circulación del balón no es fulgurante es relativamente fácil que el equipo no encuentre espacios para jugar como le gusta a Villa, pasando a jugar buscando tanto la individualidad como el centro por las bandas. Como todos sabemos, ahí Villa no puede hacer gran cosa, y condiciona un juego estéril en el que las contras son habituales y peligrosas.
La segunda es diametralmente distinta, y se produce cuando tu equipo necesita una salida rápida del balón en transición defensa/ataque que permita saltarse en gran medida la elaboración en el centro del campo por carencia de espacios. En esta situación Villa se ve muy afectado ya que al vivir de cara se pierde muy lejos de portería, descolgado y sin pivotar. Esta situación fue evidenciable el sábado pasado contra el Barça: Villa no era efectivo a la hora de aguantar un balón colgado a la espera de la segunda línea y sufría muchísimo para encontrar apoyos por sus propias características.
Como se observa, en ambos casos las grandes virtudes de Villa se convierten en escollos para ciertas situaciones de partido. ¿Villa es por ello peor jugador? En absoluto, sigue siendo el mismo, uno de los mejores. Lo que se quiere recalcar con todo esto es que Villa marca las pautas allá donde juegue.
Si proseguimos nuestro análisis con Mata, nos encontramos con un jugador muy interesante y que ya hace tiempo que ha pasado de apuntar alto a apuntar un poco más arriba todavía. Mata es la madurez a los veinte años, es un cerebro privilegiado en ataque y en posicionamiento inteligente. Su capacidad mental y táctica es tan alta que a veces esconde lo depurado de su técnica individual, que es mucho más importante de lo que aparenta a simple vista (se podrían hacer recopilatorios de sus controles orientados y de la facilidad con la cual baja sandías con la punta de su bota izquierda). Jugador sobrio y con una gran capacidad de trabajo, sin la cual difícilmente estaría donde está ahora, Mata a sacrificado la espectacularidad para dedicarse a enamorar en la pizarra. Y es que si hay algo determinante en él, pese a que es un jugador cada vez más completo, es su habilidad a la hora de moverse en el campo. Sus movimientos son casi de jugador veterano, siempre está donde toca sobre todo a la hora de finalizar. Al principio uno podía decirse que de alguna manera estaba tocado por los ángeles en cuanto a finalización, pero los meses evidencian el surgimiento de un prodigio de los movimientos de ataque.
Se ha hablado mucho de las diagonales de jugadores como Robinho, de la inteligencia que tenía Larson a la hora de elegir su posición en el campo tanto para finalizar jugadas como para revolucionar el sentido del juego. Pues bien, Mata de algún modo parece haberse especializado en tirar diagonales complejas en el transcurso de una jugada. No es sólo que desde su posición (que varía durante el partido de volante a jugador más interior) sepa entrar entre lateral y central, es que sigue la jugada en desmarque casi permanente hasta el área pequeña, con la dificultad que eso conlleva. Definiendo su estilo de juego, es bastante evidente que no se diferencia demasiado del de Villa. En esencia son dos jugadores parecidos, muy parecidos incluso, que siguen caminos diferentes. Mata no deja de ser un segundo punta de gran movilidad, listo y habilidoso como Villa, aunque un poco más pausado y frío que éste. Y es justamente esa tendencia a ser un poco más tranquilo lo que explica su enorme rendimiento en posiciones de interior: sabe dotar de suficiente pausa todo su juego como para saber emerger desde la segunda línea rompiendo la defensa rival. Sin duda se trata de una pausa relativa, ya que mantiene una obsesión por el juego en espacios y la llegada efectiva al área rival, pero es suficiente como para conseguir interacción constante con sus compañeros. El resultado de esto es una notable fluidez del juego de Mata entre líneas y con espacios “semi-reducidos”, en los que se desenvuelve de maravilla eligiendo siempre la opción más incisiva y peligrosa, si esta es posible. Algo que me parece muy interesante es que Mata no pierde nunca el norte cuando se centra o cae incluso hasta rozar la banda contraria. De hecho es en esas situaciones en las que se destapa metiéndole a un compañero un pase al hueco a la pierna cambiada del que generalmente es su propio marcador (para visualizarlo, imaginad a Mata recibiendo a la contra en el centro, arrastrando unos segundos al centrocampista defensivo rival y al menos a un central, una vez creada esta situación se la pone al hueco a Villa, que ha caído a banda izquierda siendo perseguido por el lateral diestro rival, todo ello mientras Joaquín arrastra al lateral zurdo).
La combinación de Villa y Mata, por lo que acabamos de ver anteriormente, configura un estilo de juego muy veloz, de alta movilidad y de inteligencia en espacios. Mata y Villa se complementan enormemente bien en este sentido, creando un auténtico “espacio de incertidumbre” futbolístico donde nada es calculable y los hechos se encadenan de un modo casi anticasuistico, donde un suave toque de Villa se convierte en un pulcro remate de Mata al fondo de las redes sin que nadie entienda por qué ningún defensa ha podido hacer algo. Pero, como también se ha señalado, este tipo de juego parte de una concepción radical de los espacios, es la mente de dos delanteros de sangre (y la de Emery) la que teje las jugadas, no la de jugadores equilibrados.
Y es aquí donde el análisis de la tríada Villa, Mata y Silva entra en el terreno de la elucubración auténtica: cuando se suma la figura de Silva. El canario ha jugado muy poco con Emery, y por tanto aún no había entrado apenas en la dinámicas ya muy conocidas del juego de Villa y Mata (no quiero considerar demasiado el año pasado pues no ofrece modelos claros). Por consiguiente, hay una parte de misterio a la hora de saber cómo se desarrollará su juego con sus dos compañeros, aunque es fácil hacerse una idea aproximada. Silva ofrece, en gran medida, gran parte de lo que no ofrecen Villa y Mata en juego de ataque. Donde la pareja asturiana acelera y define, Silva pausa, abre el juego o pone un pase exquisito. Su percepción del juego de ataque es, sin duda, muy diferente a la de los asturianos porque su naturaleza como futbolista parte de otras bases. De hecho, me aventuro a decir que Silva complementa la tríada para que ésta sea muchísimo más equilibrada y que esto se va a notar con toda seguridad una vez vuelva a ser titular. Silva tiene en su mano el poder hacer de Villa y Mata unos atacantes realmente imparables ya que minimiza sus defectos aportando “algo más”.
Cuando hablamos de Silva debemos hablar de intangibles. Lo que puede aportar este pequeño jugador va más allá de su mera calidad individual, porque cuando juega con el Valencia lo rodea un aura especial. Es de estos jugadores que de golpe deciden que ya basta de tonterías y se saltan las normas establecidas del juego de manual para decidir un partido. Sé que hay mucha gente que opina que sólo es un muy buen jugador. Mi percepción es que un muy buen jugador no tiene la seguridad en sí mismo de Silva cuando dispara o asiste. No sé dónde llegará pero sí que tiene un potencial enorme porque en su cabeza, como en la de Mata, resuena desde hace tiempo su propio Yes We Can. Esas cosas se perciben más que se entienden y por eso hablo de intangibles.
En un sentido más aséptico, Silva es un jugador que aporta características esencialmente diferentes al juego de ataque del Valencia. No vive tanto de los espacios sino que más bien los genera, aunque tiene una buena capacidad para utilizarlos si es menester. Un jugador que sabe caracolear cuando hace falta, contemporizar y pausar el juego. Silva generalmente condensa buena parte del fútbol de ataque del Valencia cuando éste está obligado a mantener un control de la posesión y del partido que implica reducción de espacios. Es un jugador capaz de generar juego tanto por el centro como partiendo de ambas bandas y que cae sistemáticamente hacia la banda donde se mueve el balón. En este sentido, ejerce de paradigma diferenciado en comparación a la pareja Villa/Mata, algo que para el Valencia se va a convertir previsiblemente en un elemento clave para alcanzar la verdadera competitividad.
Decía antes que por sus características Villa y en gran medida Mata son incapaces de fijar una defensa de un modo estándar, ya que tienen tanto el don de la ubicuidad como el de un sentido ofensivo de segundo punta. Esto da, evidentemente, ciertos problemas cuando el plan A no acaba de funcionar por dinámicas internas (como una lenta y previsible circulación del balón), como externas (problemas de Villa a la hora de jugar mirando a su propia potería). Esto es tan evidente como que los entrenadores rivales vienen explotando esta debilidad en todas las derrotas del Valencia, mientras que los equipos que no han podido han acabado goleados. Silva, por su estilo de juego más versátil y completo, viene a ser por sí sólo un fijador de defensas sin ser un delantero. Aunque pueda parecer contradictorio, lo llega a conseguir mucho más fácilmente que un nueve clásico gracias al área de acción que ocupa y su manera de desenvolverse por el campo. Al fijar el mediocentro rival, fuerzas a la defensa a una difícil elección en cuanto a posicionamiento. ¿Se sigue manteniendo la distancia entre líneas marcada por un jugador como Silva y por tanto se le abre el camino a Mata y Villa (y Joaquín)? ¿Se mantiene una distancia de seguridad para controlar a los delanteros dejando el mediocentro indefenso y permitiendo la llegada desde segunda línea de Fernandes y el mismo Silva? En todo caso, tendrán las de perder, pues no podrán a apostarlo todo a una sola carta como vienen haciendo. Hay que entender que, por muy temible que sea el juego del Valencia, es sin Silva relativamente obvio: permite una serie de contrapartidas útiles. Con Silva, lo que es útil para frenar a Mata, Joaquín y Villa no lo es para parar al canario, que junto a Fernandes o Edu precipitarían la derrota llegando desde posiciones más atrasadas.
En este sentido podemos entender que en el fútbol de élite la clave está en combinar los perfiles de tal forma que el rival no pueda plantear una defensa integral a tu juego. La idea de que el rival no pueda hacer un movimiento que no descubra tu Rey es la que rige un equipo de fútbol competitivo. Para el Valencia la clave pasa por la llegada de Silva, ya que con todas las debilidades del equipo, planteará un dilema de difícil solución para los técnicos rivales. El ejemplo a seguir es sin duda el Barcelona de Guardiola. Mucho se habla de la gran calidad de su juego, cuando su secreto reside en algo que va más allá de los sistemas: su juego ofrece enormes dudas a los rivales porque en él caben muchos perfiles. Ese es el secreto de Guardiola, y en el momento en que su juego se sistematice el equipo perderá pistonada, como ha pasado con otros entrenadores. El Valencia, con la combinación de Villa, Mata y Silva puede alcanzar un grado de imprevisibilidad también muy interesante, apoyado por jugadores como Fernandes, Joaquín o Pablo Hernández. Todo dependerá de si Emery y los hados nos permiten que se de esta tesitura que ya se da en el Barça.



Gran análisis.
Pero viendo esto, yo sigo pensando que el Valencia tiene una carencia enorme. Le falta un delantero de área. Mata y Villa son prácticamente idénticos y Silva es más un jugador de banda o mediapunta.
Por mucho que este sea tu estilo de juego, es casi imprescindible tener un 'nueve', un delantero alto y que vaya bien en el juego áereo, para momentos concretos.
Es una de las pocas pegas que le veo al fútbol ofensivo del Valencia.
Saludos!
@Sergio Santomé
Es evidente que en el Valencia falta el perfil de un delantero más corpulento y con juego de espaldas que Villa, aunque siguiendo una lógica mixta (para que pueda entrar por Villa aportando cosas siempre similares).
El caso es que con las actuales dificultades económicas no es posible contar con alguien así. Se tendrá que fichar algún joven barato o pescar en aguas revueltas para sacar algo.
Pero, aún así, la llegada de Silva limitará mucho estas carencias, ya verás.
Muy buen análisis Alejandro, muy bueno.
Yo también pienso que con la llegada de Silva el Valencia dará un paso adelante. El problema viene de la falta de liquidez del equipo Che, que puede hacer que Silva o Villa salgan del equipo, pero, por lo menos los disfrutaremos esta temporada.
Me gustaría que un día de estos hicieras un post del Barça, creo que ya va siendo hora.
Un saludo
Buen análisis compañero. Un servidor no conoce profundamente al Valencia –solo he podido ver 4 ó 5 partidos esta temporada- y voy a aprovechar para comentar algunos puntos que no se atienen exclusivamente a la mencionada tríada pero que pueden llegar a ser importantes para la implementación de los movimientos colectivos de esa tríada. En referencia al comentario de Sergio sobre el fichaje de un delantero tanque que organice el juego, no sé que opinión tienes de Zigic. Se supone que el equipo fichó al ex jugador del Racing de Santander buscando esas variables y encontrar con más perfiles en la plantilla.
Comentamos algunos puntos de relativa importancia. Hablamos de la pareja del centro del campo; Fernándes-Albelda-Baraja. Sabes que considero que Fernándes es un jugador con unas capacidades tácticas y físicas que se alejan del análisis apresurado de muchos que nunca han creído en el futbolista portugués. Emery ha realizado un trabajo fantástico en ese sentido. Baraja es un buen futbolista para partidos complicados, en los que es necesario la implementación de pausa al juego valencianista, partidos en los que el carácter pasa a ser un factor fundamental. Albelda es un jugador sin nivel para jugar en el Valencia. Un jugador que parece convertirse en un Raúl 2.0. No aporta al sistema, no equilibra el juego del equipo, no marca las diferencias en lo posicional, juego horizontal que contrasta a todos efectos con una de las principales premisas de los equipos de Unay Emery: la verticalidad.
Nos encontramos con una línea de tres demasiado rígida y estática, en la que solo Manuel Fernándes puede llegar a aportar algo interesante. Baraja no es el de hace años y en pocas ocasiones sube la pelota y “crea el juego” ni acompaña la jugada. Nos quedamos con un centro del campo con las líneas juntas pero lejos de ofrecer demasiadas ventajas para Unay Emery.
No hay nexo entre el centro del campo y la delantera, y eso obliga al escalonamiento de uno de los puntas para jugar entre líneas y seguir el ataque en posición del equipo valenciano. Lo que hemos comentado percute en la velocidad de la transición defensa-ataque, hace al colectivo previsible y permite un suave repliegue al equipo rival. La falta de movilidad provoca un estilo previsible para la fase defensiva rival.
Este es un problema que repercute claramente en la tríada ofensiva que ve la “poca ayuda” recibida del centro del campo a la hora de lanzar sus movimientos automáticos. Esto a groso modo.
En el Valencia existe variedad de perfiles pero no termina de convencerme la falta de un jugador referencia, un delantero centro que se limite a llegar a zona de finalización y que se encuentre liberado de obligaciones tácticas. El sistema hace que las alas partan de banda, lanzando diagonales –donde Mata es parte importantísima- y Silva ofrece su apoyo al juego de Villa. Una fase automática muy parecida a las diagonales Iniesta-Silva en la selección nacional, donde generalmente el enganche, Baraja –en el otro caso Cesc- tiende a adelantar su posición para permitir la diagonal de los “extremos”.
Pero bueno, sabemos que cada entrenador amolda un sistema a las características de sus jugadores y que cada sistema es distinto aunque pertenezcan a un mismo rango numérico (entiéndase, el 1-4-3-3 de Emery no es análogo al de Guardiola).
Creo que el sistema más coherente sería un 4-3-2-1, a la espera de la llegada de un centrocampista –el ideal es Banega- que pueda servir de enlace entre mediocampo y delantera y que sirva de apoyo a sus compañeros entre líneas.
Un abrazo Postmoe, ya comentaremos algunos aspectos que dejo en el tintero.
@ Manuel
El análisis no es mío, es de Postmoe, nuevo colaborador del blog.
Lo que pides del Barça lo tendrás a principios de Enero, te lo prometo. Ahora apenas tengo tiempo tío -estoy hasta arriba de examenes- pero te prometo que en Enero habrá análisis del Barca profundo.
El análisis lo hará muy posiblemente Dirk Nowitzky, un blogger que se ha prestado para ello. Es bastante bueno, y no va a defraudar. Si él no pudiese, yo me comprometo para ello.
Un abrazo
Alejandro, tu sombra planea por aquí robándome momentos de gloria!
@ Postmoe
Proseguimos con otros puntos de importancia.
La transición defensiva del Valencia me parece, hasta cierto punto deficiente. El Valencia suele plantear un pressing a la salida de pelota rival buscando robo en tres/cuartos de campo. La defensa de Emery –adelantada- no tiende a achicar y eso genera espacios para la transición ofensiva del equipo contrario. La zaga parece haber perdido fiabilidad.
El Valencia está encajando demasiados goles en los partidos que juega en casa, y desconozco fielmente a que se debe. Tú que sigues al Valencia podrías contestarme con fiabilidad sobre ese tema, porque desconozco si es producto de errores individuales o es consecuencia directa de errores más tácticos y posicionales. Espero y deseo que puedas liberar de mi mente esa duda.
Por otra parte a destacar la milimétrica distancia entre líneas en fase defensiva organizada.
Sobre los laterales, bueno, solo Miguel me da confianza, aunque soy consciente de que si le dan minutos a tu borrachín ;) puede ofrecer un nivel bastante aceptable. El centro de la zaga está bien ocupado, por futbolistas que pueden complementarse de forma magistral. Albiol es un jugadorazo, que ofrece salida de la pelota y juego aéreo, con la consiguiente ayuda de la implementación de la defensa zonal a balón parado que plantea Emery.
Ahora, paso a realizarte algunas preguntillas sobre el Valencia:
¿Es necesario el fichaje de un lateral izquierdo? ¿Crees que Del Horno puede llegar a su nivel?
¿Ficharías a un mediocentro posicional? ¿Confías en que Maduro con partidos se hará más “maduro”?
Equipo muy competitivo, pero el proyecto está en su fase inicial y quedan muchos conceptos que pulir, muchos movimientos que automatizar y guardar en la base de datos del modelo Emery, etc. ¿Crees que puede el Valencia conseguir algo importante en alguna de las competiciones en esta temporada?
Un saludo Postmoe.
creo que el problema del valencia esta mas en la posicion de pivote en el centro del campo.albelda no debe tener sitio en ese once en el mercado hay mucho mejores que el.
saludos y gran analisis
Tres jugadores fantásticos que pueden crear un torrente de fútbol de ataque desde la izquierda, y desequilibrar al rival creando mucho espacio libre en la derecha para que sorprenda Joaquín con el rival muy basculado.
Muy buen análisis.
@ Postmoe
Disculpa, no he leido el autor del post y creía que lo había hecho Alejandro. Así que las felicitaciones que le he dado a él son para ti, te las mereces.
En otro orden de cosas, yo también pienso que el llaurador (Albelda) ya no es un jugador para el Valencia. Fué un jugador importante hace tiempo, pero los años no perdonan, y ahora, como no tiene el fondo físico que tenía, recula y alarga el equipo, dando facilidades al rival.
Otra cosa, hay un tal Pablo Hernandez en el Valencia, un joven jugador de mi tierra (Castellón), que a mi me parece muy bueno, me gusta bastante. Lo considero un jugador con mucho talento. Todavía le falta pero ... creo que será un jugador importante. A mi me gusta más que Joaquín. No se si podríais comentar algo sobre este chico
Excepcional, postmoe.
Sobre la conexión Silva-Mata, creo que aún no han encontrado el "feeling", al menos la temporada pasada no parecían entenderse bien. Y personalmente, a mí me sigue gustando más Silva escorado a banda, pienso que le viene bien no ser el "centro fijador" del equipo y sentirse con más "libertad" (en este caso sobre todo me refiero a la mental) tanto a la hora de atacar como de defender. Aparecer por sorpresa, orientar el juego y la pausa hacia una banda para desequilibrar en la misma por combinación o en la contraría vía balón diagonal.
@ Manuel
A mí no me parece que Pablo tenga suficiente nivel como para jugar en el Valencia. Es más, me lanzo a la piscina y afirmo que creo que es un bluf.